Y entonces

Sylvia Rexach

Recuerda que tan solo
de verme tú temblabas
si me quisiste así,
pobre de ti, si es que ahora tratas de olvidar.
Se ve que no conoces,
¡Qué poco tú has vivido!
Te advierto que es difícil
y muy lento ese proceso de olvidar.

Y aunque un aparente olvido a ti te asombre,
dime que harás cuando alguien
sin querer me nombre,
y esa lluvia de recuerdos caiga
en tu alma otra vez,
y entonces.
Si al comenzar un día
rehusas recordarme,
¡ay! pobre de tus noches si las usas
para olvidarte de mí.

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